Gen 37:10 Cuando se lo contó a su padre y a sus hermanos, su padre lo reprendió, y le dijo: "¿Qué es este sueño que has tenido? ¿Acaso yo, tu madre y tus hermanos vendremos a inclinarnos hasta el suelo ante ti?"
Gen 37:11 Sus hermanos le tenían envidia, pero su padre reflexionaba sobre lo que se había dicho.
Dice muy acertadamente el famoso escritor Myles Munroe: “Todos tenemos la capacidad de la vista, pero muy pocos tenemos la capacidad de la visión”. Es tan cierto que la mayoría hemos sido bendecidos con el don de la vista para poder ver el entorno que nos rodea, pero desgraciadamente no todos podemos ver con los ojos espirituales la visión de las cosas grandes e inimaginables que Dios ha diseñado para nosotros. Una persona que tiene una visión clara de las cosas que puede lograr en esta vida, es una persona con una capacidad ilimitada, un potencial incalculable y un futuro envidiable. Aunque la visión otorga todo esto y más al portador de la misma, la inescrutable grandeza no está en la visión por sí misma, sino que más bien reposa en la fuente de la visión, Dios.
La palabra de Dios esta revestida de autoridad y poder, no existe ninguna fuerza o poderío que
pueda hacerle frente, frenarla o impedir que se ejecute de acuerdo a lo que Él ha dictaminado,
por eso es el Dios omnipotente. Cuando Él nos creó, lo hizo con un propósito en mente: “Eph
2:10 Porque somos hechura Suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las
cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas”.
Al momento de nacer Él liberó una palabra de buenas obras sobre cada uno de nosotros, que es la mera razón de nuestra existencia, nuestra visión particular, nosotros somos los portadores de esa visión que es el sueño de Dios. Al aceptar a Jesús como nuestro salvador, a parte de todos los beneficios que recibimos, como el ser hechos hijo suyos, tener nueva vida o de ser los receptores de todas las bendiciones en los lugares celestiales, está también el ser activados en el propósito y destino de Dios. Esa visión muy particular que ha sido depositada en cada uno de nosotros, no existe ninguna fuerza, poderío o potestad que le pueda hacer frente, simple y sencillamente porque Dios la declaró.
El enemigo sabe perfectamente que no hay nada que pueda hacer contra la palabra que Dios decretó para nuestras vidas, Satanás sabe que pierde el tiempo al querer combatirla porque es imposible detener, impedir o alterar la palabra Dios. Pero igualmente, el enemigo también sabe que somos vasos frágiles, que el receptor de la visión es vulnerable y que puede con sus artimañas y engaños lograr desviarnos para que boicoteemos nuestro propio destino. Es por esa razón que a las personas que van tras su visión, el enemigo las ataca con todo su poder, porque él ya los está viendo de acuerdo a como Dios lo ha decretado: con todo el potencial desarrollado, armados con todo el armamento espiritual que les ha sido otorgado, la disponibilidad a todas las bendiciones celestiales, toda la autoridad que les fue delegada y como más que vencedores en todo lo que hacen.
Tenemos que tener bien claro que cuando Dios se refiere sobre cada uno de nosotros lo hace como nos ve en el futuro, por así decirlo como producto terminado, ósea como conquistadores, independientemente de la etapa que nos encontremos o el alcance que ya hayamos logrado. Satanás cree sin ninguna duda lo que Dios ha decretado para nosotros.
Para poder alcanzar nuestro propósito en Dios, es necesario que comprendamos el potencial que existe en la visión, porque por medio de ella Dios nos redefine en las siguientes áreas:
1. Identidad, la visión es la que define nuestra identidad, ya que establece clara y definitivamente quienes somos, donde estamos y por sobre todo para donde vamos.
2. Limitaciones, gracias a la visión es que podemos rechazar lo bueno y escoger lo mejor. Nos disciplina a que desechemos pensamientos, hábitos y patrones que nos han hecho perder el tiempo y alejarnos de nuestro propósito. Nos obliga a mantenernos enfocados y estar encauzados en nuestro propio destino.
3. Pasión, es hasta que estamos dispuestos a morir por nuestros sueños, que se vuelve que valga la pena vivir por ellos, con todas nuestras fuerzas, todos nuestros recursos, toda nuestra voluntad. Hace que nos apasionemos por nuestra propia vida, que den ganas de vivirla, por lo que anhelamos, por lo que esperamos y por lo que hacemos cada día.
4. Autoridad, cuando sabemos con toda certeza la razón por la cual Dios nos trajo a este mundo y ha permitido continuar en el, somos revestidos de un nivel de autoridad superior, porque sabemos que estamos posicionados en el lugar legitimo para conquistar y gobernar la posesión que nos ha sido asignada por Dios.
Es mi petición al Dios todo poderoso que al leer tu este devocional, sea revelado en ti la razón por la cual tu existes y que se active todo el potencial que Dios ha puesto en ti para llevarte a un nivel aun mucho más grande del que tu jamás te hayas ni siquiera imaginado.
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EXCELENTE
ResponderEliminarUna nueva generación se está levantando con una revelación sobre su llamaado, propósito y visión.
ResponderEliminarGRACIA POR ESTE DEVOCIONAL, UNA NUEVA GENERACION NOS ESTAMOS LEVANTADO
ResponderEliminarMuy buena reflexión Pastor. La historia nos ha demostrado como muchos hombres del ámbito secular, han alcanzado sus sueños, porque lograron verse en el futuro que deseaban alcanzar, cuanto más nosotros que somos templo y morada del Santo Espíritu de Dios y portadores de sus Buenas Nuevas podremos cumplir el propósito de Dios en nuestras vidas, ya que es él quien revela su Perfecta Voluntad a los Hombres y da la Sabiduría y el Entendimiento para su correcta interpretación.
ResponderEliminarYa que vemos en José no solo un soñador (Génesis 37:7), sino también un joven con la sabiduría de Dios para interpretar y conocer la buena voluntad de Dios agradable y perfecta (Génesis 41:1-36), así como el don de lenguas dentro del cuerpo de Cristo deberá ser acompañado por un don de interpretación (1 Corintios 14:1-22), el sueño de Dios en nuestros corazones deberá ser descifrado en nuestro entendimiento a través de su Santo Espíritu (Génesis 41:15,16,25).
Muy buena reflexión Pastor. La historia nos ha demostrado como muchos hombres del ámbito secular, han alcanzado sus sueños, porque lograron verse en el futuro que deseaban alcanzar, cuanto más nosotros que somos templo y morada del Santo Espíritu de Dios y portadores de sus Buenas Nuevas podremos cumplir el propósito de Dios en nuestras vidas, ya que es él quien revela su Perfecta Voluntad a los Hombres y da la Sabiduría y el Entendimiento para su correcta interpretación.
ResponderEliminarYa que vemos en José no solo un soñador (Génesis 37:7), sino también un joven con la sabiduría de Dios para Interpretar y conocer la buena voluntad de Dios agradable y perfecta (Génesis 41:1-36), así como el don de lenguas dentro del cuerpo de Cristo deberá ser acompañado por un don de interpretación (1 Corintios 14:1-22), el sueño de Dios en nuestros corazones deberá ser descifrado en nuestro entendimiento a través de su Santo Espíritu (Génesis 41:15,16,25).
Este devocional ha traido una nueva revelacion a mi vida
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